Acusan a Monsanto de usar un ejército de bots


El gigante de la biotecnología y los agroquímicos ha sido el blanco de activistas desde hace décadas, debido a prácticas que se han considerado desleales y sobre todo al peligro potencial de algunos de sus productos sobre la salud y los ecosistemas.

U.S. Right to Know, una organización sin ánimo de lucro que trabaja para la transparencia y la rendición de cuentas en el sistema de alimentos de los Estados unidos, afirma que hay aproximadamente 50 demandas pendientes en la Corte de Distrito de San Francisco, entre las que destacan las que fueron presentadas por personas que alegan que la exposición al herbicida Roundup provocó en ellos o sus seres queridos el desarrollo de linfoma no Hodgkin, un cáncer del tejido linfático, y que Monsanto encubrió los riesgos.

Pero entre las demandas existe una en la cual se hacen acusaciones singulares. Por ejemplo, le acusan de contratar, usando intermediarios, empresas que se especializan en el manejo de bots y que estos servirían para contrarrestar los comentarios negativos que se producen en las redes sociales. Según dicen, se trata de una campaña titulada “Let Nothing Go”.

El uso de bots en campañas publicitarias es uno de los secretos mejor guardados en la industria publicitaria, pero en muchos países no existe una legislación que lo prohíba, por lo cual será interesante conocer el desenlace.

Además de que afirman que Monsanto y sus partidarios citan informes pseudocientíficos que minimizan los riesgos potenciales de sus productos, aunque no han mencionado cuáles son esos informes y cómo probaran que quienes los realizan han sido pagados por la compañía.

Monsanto por su parte, ha respondido con un documento en donde afirma que:

"Estas acusaciones son falsas. Los científicos de Monsanto no redactaron el artículo. El artículo y sus conclusiones son trabajo del Dr. Williams, el Dr. Kroes y el Dr. Munro. El documento también se sometió a riguroso proceso de revisión por pares por parte de la revista antes de su publicación."

"Los abogados de los demandantes están tomando un solo comentario en un único correo electrónico fuera de contexto para tratar de caracterizar erróneamente el papel de un científico de Monsanto, el Dr. William Heydens, quien obtuvo su doctorado en Toxicología de la Universidad de Michigan en 1984. Queremos dejar las cosas claras y tomar la medida inusual de divulgar públicamente parte de su testimonio jurado..."

La redacción del documento también hace algunas afirmaciones emotivas que por momentos parecen fuera de lugar, como por ejemplo, una que ha llamado mi atención porque traducida dice algo así como: "silenciosamente canaliza dinero a think tanks”, es decir, a laboratorios de ideas, “como el Proyecto de Alfabetización Genética y el Consejo Americano de Ciencia y Salud, organizaciones que tienen la intención de deshonrar a los científicos y destacar información útil para Monsanto y sus sustancias químicas, aunque es importante decir que los think thanks  son patrocinados tanto por instituciones como por empresas privadas sin que esto tenga consecuencias morales, tales como la deshonra.

Actualmente la opinión pública se ha volcado en contra de los organismos genéticamente modificados (OGM), aunque las pruebas se decantan en favor de ellos y de su seguridad como alimento. Sin embargo, se confunde a Monsanto con los transgénicos, a los transgénicos con el glifosato y así sucesivamente.

Quienes estamos a favor del uso de los transgénicos, al parecer, ahora podemos ser reducidos a simples bots sin conciencia propia y lo peor, si Monsanto también me paga, debería ser millonario.

Ni los transgénicos son Monsanto, ni Monsanto representa a quienes estamos a favor de los transgénicos. Monsanto es una empresa y debe afrontar como tal las consecuencias de sus actos en caso de haber faltado a la norma, o tomar las medidas necesarias para proteger sus intereses dentro del marco de la legalidad de cada país.

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