La primera tortuga controlada a distancia

Los científicos Dae-Gun Kima, Serin Leeb, Cheol-Hu Kima, Sungho Joc y Phill-Seung Lee, del Korea Advanced Institute of Science and Technology (KAIST), han logrado controlar los movimientos de una tortuga a través de un mecanismo instalado sobre su caparazón. 

El experimento se desarrolló un depósito de agua y fue presentado como una interacción híbrida (animal-robot), llamada “Sistema robótico parasitario”, porque imita la relación natural entre los parásitos y el anfitrión. En él, como puede apreciarse en el video, la tortuga tenía que recorrer cinco metros y pasar por cinco puntos de control.

El equipo de investigación dirigido por el profesor Phil-Seung Lee, del Departamento de Ingeniería Mecánica tomó las habilidades locomotoras de un animal, en este caso una tortuga, para aplicar la teoría de la utilización de un robot como parásito. El robot está unido a su animal anfitrión de una forma similar a un parásito real, e interactúa con el anfitrión a través de dispositivos y algoritmos particulares.

El sistema no sólo es completamente autónomo, sino que además imita a los parásitos de la naturaleza, los cuales modifican el comportamiento del huésped para lograr sus propios objetivos.
Ciertos tipos de parásitos pueden manipular el comportamiento del huésped para aumentar la probabilidad de su propia reproducción. Del mismo modo, en el concepto propuesto de un “robot parasitario”, un comportamiento específico es inducido por el robot en su huésped para beneficiarlo.

El equipo eligió una tortuga como su primer animal huésped y diseñó un robot parasitario que puede realizar la “formación de estímulo-respuesta.” El robot parasitario que se adjunta a la tortuga puede inducir un comportamiento a través de repetidas sesiones de entrenamiento porque posee una triple función: estimula al animal, lo recompensa si sigue sus indicaciones en la primera fase, y controla sus movimientos. Dispone de unos diodos (LED) situados delante de los ojos del animal que encienden en función de la dirección que se le quiere señalar a la tortuga. Estos diodos están situados en la parte superior del caparazón, a nivel de sus ojos, y a una distancia entre ellos de treinta grados, lo que permite cubrir un ángulo de visión de 120 grados.

Este sistema de interacción híbrido animal-robot, podría proporcionar una solución alternativa a las limitaciones de los sistemas robóticos convencionales en diversos campos. Hay una gran variedad de animales, como ratones, pájaros y peces que podrían realizar este tipo de tareas. Este sistema se puede aplicar a diferentes misiones de exploración y reconocimiento que los humanos y los robots tienen dificultades para hacer por su cuenta.

En total fueron cinco las  tortugas que participaron del experimento. Todas completaron la ruta con éxito, aunque recorrieron una distancia mayor de la necesaria para lograr el objetivo. En promedio tardaron poco más de siete minutos en hacer el recorrido.

Anteriormente, Alper Bozkurt y sus colegas de la Universidad Estatal de Carolina del Norte en Raleigh habían creado cucarachas cyborg con pequeños electrodos implantados para servir como una especie de brida electrónica.

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