Histórica sentencia: Cárcel a sacerdote pederasta

Carlos López Valdez era sacerdote en la parroquia de San Agustín de las Cuevas al sur de la Ciudad de México. También fue administrador de los bienes de la diócesis del obispo Jonás Guerrero, hasta que fue acusado de pederastia y corrupción de menores.

En 2007 comenzó a circular información en los medios. López Valdez abusó durante nueve años de un acólito de once años cuya madre vendía quesadillas afuera de la iglesia. La procuraduría general lo investigaba y perdió su ministerio. Eran los años en que el escándalo de abusos sexuales del líder de los Legionarios de Cristo había ganado fuerza. Al Vaticano no le había quedado otra salida y había tenido que lidiar con los escándalos. Un par de años antes el Papa Benedicto encargó a Charles Scicluna, promotor de justicia de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que investigara los abusos sexuales de Maciel. Entretanto, en Chile otro miembro de la congregación había sido condenado por la violación reiterada a una menor de edad

Es algo increíble, pero en el año 2009, mientras se celebraba el VI Encuentro Mundial de las Familias “inspirado por valores cristianos” e inaugurado por el cardenal Norberto Rivera y por el presidente Felipe Calderón, en los medios se hacía eco del caso de José de Jesús Sandoval González, otro sacerdote, que abusaba de niñas en una casa hogar de Boca del Río, Veracruz con la complicidad de dos monjas. En esa ocasión 200 personas se organizaron y reunieron sus firmas… para defenderlo.

Carlos López se volvió famoso cuando difundieron fotografías suyas. En una aparecía con su indumentaria eclesiástica, en otra posaba desnudo tumbado en un sofá. Un caso como este debió conmover a la comunidad católica mexicana, pero sucedió lo contrario. Los comentarios de la gran mayoría eran en contra de quien hacía las acusaciones. 

Estuvo a poco de fugarse. Como en otros casos similares, es el tribunal eclesiástico el que se hace cargo, y por lo general, como en esta ocasión, optan por reubicarlos. Por eso fue detenido en Jiutepec, Morelos. Siguió ejerciendo hasta el año 2010, pero se sabe que desde 2004 el obispo . Jonás Guerrero Corona estaba al tanto del asunto. Guerrero Corona fue informado y puesto al tanto de la existencia de las fotografías por un seminarista que, según la periodista Sanjuana Martínez, cansado de la corrupción dentro de la iglesia, terminó renunciando. También se dice que el mismo Cardenal Norberto Rivera, estuvo al tanto, pero que prefirió no opinar y mantenerse al margen. En otras palabras ni le importó ni lo denunció.


Ahora se sabe que los abogados de la víctima presentaron más de 700 fotos en las que el sacerdote abusaba de menores y que además traficaba con estas imágenes en una red que llegaba hasta Estados Unidos y que existían, o existen miles. Pese a todas las pruebas no giraron una orden de aprehensión de manera inmediata y le permitieron trasladarse y seguir en su ministerio.



El caso alcanzó tanta notoriedad que fue tomado para el documental Agnus Dei, El cordero de Dios, de Alejandra Sánchez y poco después, el sacerdote fue retirado. Sin embargo, no fue detenido, y durante algún tiempo, se le perdió la pista. 10 años después ha podido ser juzgado y sentenciado a 63 años de cárcel, aunque solo deberá cumplir con 40 de acuerdo al tiempo máximo que puede permanecer en prisión. Anunciar en pleno siglo XXI que es la primera vez que un religioso católico puede ser puesto tras las rejas en la Ciudad de México es algo extraño, pero los religiosos han gozado de cierta inmunidad y han recibido un trato especial por parte de las autoridades.

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