Simpatizante de AMLO propone quema de libros de Vargas Llosa


Hay capítulos en la historia que parecen estarse olvidando. El ensayista y novelista peruano había asistido a la presentación de su libro autobiográfico “La Llamada de la Tribu”, en la casa de América cuando se le preguntó su opinión acerca de las elecciones de julio. En específico sobre un posible triunfo del candidato de izquierda Andrés Manuel López Obrador.

“Yo espero que no gane López Obrador”, habría respondido, “creo que sería un retroceso para el país”. Además comparó el posible escenario al que se dio después del chavismo en Venezuela y advirtió que podríamos convertirnos en una “democracia populista y demagógica”.


Esta opinión, como era de esperarse, no cayó muy bien a la “izquierda” mexicana, que alguna vez había aplaudido que calificara al gobierno priista como una dictadura perfecta.

Una de estas respuestas la dio la historiadora Carmen Bojórquez desde su cuenta de Facebook, llamando a una quema de libros del Nobel “por metiche”. Algo que me lleva a pensar si en opinión de ella y otros con ideas similares, cualquier opinión emitida en contra de un mexicano es un acto de intromisión. Porque en tal caso, no se trata de una primera intromisión, sino de la segunda. La primera se dio durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari.

En Televisa, el incondicional medio de comunicación del gobierno mexicano, y frente a un Octavio Paz visiblemente molesto, dijo: "México es la dictadura perfecta. La dictadura perfecta no es el comunismo. No es la URSS. No es Fidel Castro. La dictadura perfecta es México. México, es la dictadura camuflada".

En aquel tiempo, muchos políticos, intelectuales y simpatizantes del gobierno priista, se ofendieron e hicieron declaraciones increíblemente similares a las que se hacen ahora en favor del candidato de MORENA. Octavio paz, en su turno, quiso suavizar lo dicho. Aseguró que el gobierno mexicano no había suprimido la libertad, -quizá la había manipulado-, pero conservando la sociedad civil, no como en el caso de Franco. Además afirmó que no se trataba de un partido conservador, sino de una institución que había logrado grandes avances a favor de todos.


Ahora escucho decir cosas similares. Tenemos un candidato de “izquierdas” más conservador que el candidato de la derecha, que evita pronunciarse a favor o en contra de los derechos de la comunidad LGBTTI, que se ha pronunciado en contra del derecho a decidir sobre la vida reproductiva de la mujer, que se ha acercado peligrosamente a partidos dirigidos y patrocinados por las iglesias evangélicas que a su vez, se acercan cada vez más a la toma de decisiones políticas y que ha atraído a viejos priistas, al líder minero Napoleón Gómez Urrutia, hoy buscado por la Interpol por un supuesto fraude, además de sumar a su proyecto al Partido Nueva Alianza, fundado por la ex lideresa del sindicato de maestros, Elba Esther Gordillo, hoy sujeta a varios procesos jurídicos por delincuencia organizada y lavado de dinero.

Por si todo esto fuera poco ahora se suma al escándalo el deseo de la maestra Carmen Bojórquez, quien pide organizar una quema de libros y olvida que esas prácticas están vinculadas al fanatismo ideológico y que son una forma de censura. Bien se dice que quien no conoce su historia está condenado a repetirla, pero qué se podría decir de una historiadora, cuando conoce la historia pero quiere repetirla.


No pude evitar recordar cuando otro simpatizante de AMLO, el genial Paco Ignacio Taibo II hablando de la libertad de expresión. Después de que se dieran intentos por detener a quienes pegaban carteles para invitar a la conferencia, habló sobre la selección de libros que regalarían. “Para celebrar el Día del Libro, la Brigada para Leer en Libertad junto con MORENA Cultura y la Asociación Rosa Luxemburgo decidió editar y regalar un libro que nos costó caro”, decía. Porque el libro que había sido elegido debía tener “mucha fuerza simbólica”. El libro en cuestión era "Sin novedad en el frente", de Erich Maria Remarque que en 1933 había sido incluido en el primer lugar de la lista de libros prohibidos y quemados por los nazis. “Lo que hicieron fue una lista de los libros que tenemos que leer”, había dicho entonces Paco Taibo.


Hoy, cuando el juego político exacerban los ánimos, no está de más recordar que no hay nada más valioso que la libertad, y que ese es el verdadero espíritu de la democracia. La defensa de la libertad debería estar por encima y no ser comprendida como el derecho de un bando. Cuando eso sucede, estamos frente al riesgo del autoritarismo. La libertad de expresión permite que las sociedades prosperen.

Es necesario que se escuchen todas las voces, y una vez más hay que decirlo, comprender la importancia que tiene el procesamiento de la información. Y eso requiere de madurez intelectual. 

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